Himno a los manifestantes compasivos por Thich Nhat Hanh

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Prométeme,

prométeme hoy mismo,

prométeme ahora,

cuando el sol está sobre nuestras cabezas

exactamente en el cénit,

prométeme:

Aun cuando te golpeen

con una montaña de odio y violencia,

aun cuando te pisoteen y te aplasten

como a un gusano,

aun cuando te desmiembren y destripen,

recuerda, hermano,

recuerda: el ser humano no es nuestro enemigo.

Lo único digno de ti es la compasión,

invencible, ilimitada, incondicional.

El odio nunca te dejará enfrentar

al animal salvaje que hay en el hombre.

Un día, cuando te enfrentes solo a este animal salvaje,

con tu valor intacto, tus ojos llenos de bondad,

tranquilos,

(aun cuando nadie pueda verlos),

de tu sonrisa

se abrirá una flor.

Y aquellos que te aman

te verán

atravesar diez mil mundos de nacimientos y muertes.

Solo de nuevo,

caminaré con la cabeza inclinada,

sabiendo que el amor se ha hecho eterno.

Sobre el camino largo y rudo,

continuarán brillando

el sol y la luna.

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